“Antes que nada voy a aclarar que este articulo no tiene ni la minima intención de obligar al lector a cambiar su forma de vivir la vida como la eligió, mas que nada es un concejo que se les da para reflexionar de ciertas cosas a la hora de cometer ciertos actos, ya fuese en su vida cotidiana o laboral”.
I. Hay un inicio
Antes que nada comencemos hablando de nosotros, si nosotros, los “emos”. Cada uno en su interior piensa las cosas de distintas maneras y por ende las resuelve de igual modo, cuando llega el momento de transitar nuestra vida vamos a notar que en nuestro camino van a ponernos trabas e intentar desconcertarnos de nuestro propósito el cual es nuestra prioridad, si bien la sociedad misma es muy despechante(A), no siempre hay que tomarse las cosas muy seriamente, hay veces en la que es mejor sentarse y reflexionar el ¿Por qué me pasa esto a mi?, si lo hacen se daran cuenta de que van a sacar infinidad de soluciones y hasta se sentirán mejor con ustedes mismos, pero, ¿Por qué cambiar?, esa es la pregunta que nos tenemos que hacer nosotros mismos a la hora de iniciar nuestra juventud, que es la que nos marcara en la sociedad como persona durante un plazo determinando, el cual termina en nuestra camino hacia la adultez. La adultez adjunta responsabilidades muy grandes que va desde lo estético hasta lo social y para eso nos tenemos que preparar en nuestra vida, ese es nuestro propósito principal. Ahora bien, voy a comenzar a redactar el caso de un chico llamado Pedro el cual decidió hacerse emo y comenzar su juventud de este modo.
II. La familia y los alrededores
Algunos tomarían este titulo como algo duro y difícil, yo les respondería, -no hay nada mejor que estar vivo-.
Era un día como cualquier otro, desayuno, colegio, almuerzo, cena y a dormir; muy pocas veces cambiaba la rutina, si la cambiaba era para hacer deporte o salir con amigos, recuerdo que esa misma tarde un amigo del curso llega al colegio con el aspecto cambiando, pelo de color, ropa extravagante y demás, a simple pensar me imagine lo peor, me le acerco y le pregunto -¿a que se debe este cambio?- el me mira y me responde -¿te gusta mi nuevo look(B)?- muy informal le respondí(yo de camisa y corbata), pero eso no era lo que en verdad iba a importar mas adelante. Al dia siguiente, saliendo del colegio se me cruza y me pregunta si quería ir a la casa, como persona educada le respondí de buen modo diciéndole que tenia mucha tarea y que la semana entrante tenia exámenes de física, medio enojado se da la vuelta y entre sus murmullo de quejas escucho nombres de bandas que me llamaba la atención, en eso le pregunto -¿Te gusta el hardcore?- con una pequeña sonrisa en su cara y un gesto me responde que si, yo, como buen fan del hardcore empecé a hablar llendo inconcientemente camino a su casa, diez minutos mas tarde, -tock-tock, abrime- caigo en la realidad y de un giro de casi 90 grado veo la cara de la mama de mi amigo, ella me pregunta –¿Te quedas a cenar?- mi educación me lo impedía, con un si y una cara de preocupación le respondí, entro, paso a la habitación y sorprendido de su decoración le dije que cenaba y me iba, los exámenes eran prioridad y no había pero que valga en ese momento, el ensordecido con sus auriculares no me presta atención. Mas tarde, entre juegos y charlas con mi amigo llego a una deducción, si bien yo soy una persona de carácter serio, con gustos musicales extravagantes, por que no podía ser igual que el, llega la mama y nos dice que la cena estaba servida, le doy unas palmadas en la espalda a mi amigo y le aviso de la cena. –Muy rica comida señora, pero se me hace tarde para ir a mi casa- le digo después de terminar la comida, -No te preocupes pedro que ya llame a tu casa, no va a ver problemas para que te quedes a dormir- me responde con un guiño.
En esa misma mesa comiendo el postre, la familia de mi amigo comienza a preguntarme de la vida, en la que el padre me cuestiona, - No, te equivocas, los chicos de ahora son un desastre, música y gustos extraños, por que no son como yo cuando era joven, sin gustos exquisitos y música cuyas letras llegan a la mente y el corazón-, ya metido en la conversación le respondo, - No creo que sea tan haci, si bien la mayoría de los adultos consideran que esta es una generación perdida, estan muy equivocados, por que donde quedo la esencia de la expresión, uno no puedo vivir reprimido en su cueva tiene que salir y aprender a vivir como quiera-, la mama sentada observaba y con una vista analizadora me dice, -pero mira a mi hijo, mira la moda que adopta ahora, para mi esto que se hace llamar emo no tiene sentido, el me contradice diciendo de que es una forma de vivir la cual no lo es-. Resulta que esa noche se charlaron muchos temas relacionados con la juventud o por lo menos hasta la hora de dormir.
III. Mis primeros pasos
Al dia siguiente antes que cualquier otro me despierto, me lavo la cara y saludo, esa misma mañana llendo a mi casa en remis/taxi, me auto-planteo(C) ideas, quería cambiar solo para probar, no sabia si era buena idea, solo quería probar como cualquier adolescente curioso, quería saber que se sentía ser emo. Ese dia entraba al colegio tarde, haci que me fui a comprar ropa al centro, entro en una tienda que vendía vestimenta y accesoria emo y decido cómprame un poco de todo para probar combinaciones, termino de comprar voy a mi casa a comer y de ahí al colegio, cuando llego al colegio ya con la vestimenta cambiado, causo impresión a varios de mi curso inclusive mi amigo, el cual era igualito a mi, en el primer recreo se me acerca y me dice -Ves que no es tan raro, ahora vamos a poder compartir gustos y vas a ampliar tu circulo social-, yo le respondí que me sentía raro e incomodo por que era la primera ves que tenia vestimenta tan extravagantes, no sabia exactamente por que estaba tan inseguro, si la inseguridad no formaba parte de mi personalidad, en fin, esa tarde yo lo invito a el para jugar al “Halo” en mi caso y divertirnos un rato.
Se hacia de noche y todavía seguíamos jugando, mis dedos estaban doblados ya de tanto jugar, pero por lo menos me sentía feliz de poder compartir un tiempo con mi mejor amigos, comemos y después de tomar un par de bebidas nos metemos en la computadora a navegar un tiempo, en la que en una el me pregunta si quería ir a un recital de una banda que el conocía, - No hay problema- le respondí. Al otro dia después de desayunar y terminar algunos deberes fuimos a comprar las entradas para ver a la banda.
Dos semanas mas tarde, había notado un gran cambio ya en mi personalidad, que iba desde mi vestimenta hasta lo físico y psicológico.
La banda que habían visto y la experiencia de ver ciertas cosas me provocaban muchas ansias de seguir explorando este extraño y pequeño mundo llamado emo.
IV. No todo es lo que parece
Ya habían pasado un par de meses entre salidas y salidas con mi amigo, mi rendimiento en el colegio empezó a bajar debido a la falta de atención al estudio.
Mis padres me reprochaban mi mal desempeño en el colegio, yo los ignoraba y seguía con lo mio, no se que había pasado ni que podría pasar, al parecer este cambio no era para mi, pero ¿por que?, yo tengo 17 años decido que hacer, casa no me falta, comida tampoco, solo me apartaba un poco de mis viejos amigos, con los cuales ya hace tiempo que no me hablaba, cada vez que me veían ponían caras burlonas(D) y yo me desesperaba por que no sabia que era lo que pasaba. Un dia común como cualquier otro, enciendo el televisor y en un programa encuentro un especial sobre los chicos emos, me llamo la atención y me lo quede viendo, no paso media hora que lo cambie, no podía creer el trato que recibían los chicos entrevistados y con trato no me refiero a un maltrato físico, sino a una paliza verbal, decian cosas como que eran muy grandes para seguir con esta moda, que tenian que madurar de una ves por todas, como si ellos supieran todo.
Mi mente revolucionaba a mil, ¿y me preguntaba por que hay tanta discriminación?, enfurecido me encierro en mi pieza y intento dormir. Al otro dia mi padre pide una reunión familiar, -¿una reunión?- me auto-pregunte, que necesidad abría, bajo a la mesa y veo a mi padre y a mi madre sentados con caras serias como si hubiese robado, con una seña y unos gestos mi padre me pide que me siente, -¿Por qué esas notas en el colegio?- me pregunto mi papa, -todo es culpa de los maestros, no saben enseñar y aparte me discriminar por ser lo que soy-, le respondí intentado hacerlo entender, ¿yo t pago el colegio privado para que vos desprovees y repitas?, las cosas no giran alrededor de vos, hijo, tenes que entender que sin esfuerzo no hay recompensa, últimamente te veo pasar mucho tiempo en frente de la computadora, hablando con gente que no conoces, subiendo fotos sin consentimiento, ya casi no salís, sino mas para verte con tu amigo, la vida no es haci, necesitas cambiar, por tu propio bien- me dice, yo empiezo a capacitar por que una parte de mi quería cambiar, sentía mucho dolores a causa de mi sedentarismo, ya casi ni dinero tenia encima por los gastos innecesarios, no había empezado a comprar los libros para la carrera de abogacía, no habia echo nada y ya estaba a 3 meses de cumplir 18 años, si, esa misma edad en la que se lo considera un adulto con casi derecho a todo, sin mencionar de que tampoco había conseguido trabajo. En ese mismo entonces después de terminar la charla con mis padres me encerré en mi pieza solo para reflexionar y solucionar mis problemas importantes. Mes tras mes fui despojándome de todos esos hábitos que tan feliz me habían echo un para de años, ahora era tiempo de cambiar y lo estaba haciendo, ya no tenia tenia problemas para conseguir trabajo, la gente no me miraba mas mal y no me discriminaba, mis viejos compañeros se me acercaban y charlábamos por lo que había pasado, yo les explicaba que no era algo malo sino que es algo que se puede disfrutar de joven y es solo un pasatiempos. Y de mi viejo amigo, ¿que les puedo decir?, el cambio al igual que yo. Desde entonces empecé a odiar a la sociedad discriminatoria, yo mismo me repetía de ves en cuando, “las apariencias engañan”.
Afectuosamente, Mariano Acosta.
